miércoles, 3 de abril de 2013







Me llamo Dulce María Lorenzana Morales nací un viernes 20 de mayo de 1996 a las 4:00 de la tarde,  actualmente tengo 16 años de edad. A mi mamá le gustaba mucho el nombre Dulce también María por la virgen María,  pero el nombre que mi mamá había pensado para mí era Dulce María José. Lorenzana es por mi Papá Efraín Lorenzana y Morales es por mi Mamá Alicia Morales.
Estudio en el Colegio San Marcos La Comunidad en la carrera de Bachillerato en Computación con Orientación Comercial.  Soy de religión católica asisto todos los domingos a misa de la Iglesia San Pedro Nolasco.
Los tres hermanos que tengo son más pequeños,  el Segundo se llama Moisés David Lorenzana Morales tiene 15 años de edad,  nació el 14 de marzo,  estudia en el Instituto Nacional de Educación Básica Experimental,  Lo de Coy, JM.  Donde también curse mis básicos durante el 2009,2010 y 2011.
Los más pequeños,  estudian en la Escuela Pérez Guisasola. José Samuel tiene 13 años,  esta cursando Sexto Primaria.  Mi última hermana tiene 11 años, cursa Quinto Primaria,  cumple años el 2 de agosto.
MI familia es pequeña,  tengo dos tíos,  una tía y mi abuelita. Tengo nueve primos en total,  tres son hombres y el resto son mujeres,  soy la quinta prima más grande. Mi prima más pequeña cursa Preparatoria en el Colegio Castillo Córdova tiene 6 años de edad.
Vivo en la Colonia Primavera,  con mi tía y mi primo.  Nos gusta ver películas,  comer helado y pastel.  Las mascotas que he tenido son una gatita llamada Misha,  un conejito, lo compre en el INEBE,  cuando estudiaba en Segundo Básico.  Al Comprarlo era un conejo pequeñito con el tiempo fue creciendo.
En Segundo Básico conocí por Primera vez el IRTRA donde disfrute con mi amiga Zulma de los juegos. Nos subimos a la moto bala, rascacielos etc. Conozco la iglesia de Esquipulas,  es muy hermosa,  sin olvidar los deliciosos dulces que podemos encontrar.


martes, 2 de abril de 2013

RICARDO ARJONA video de EL PROBLEMA



PENSAMIENTOS


“Un optimismo ve una oportunidad en toda calamidad,  un pesimista,  ve una calamidad en toda oportunidad”.
Winston Churchil


“La disciplina es la parte más importante del éxito”.
Truman


“Los años arrugan la piel,  pero renunciar al entusiasmo arruga el alma”.

Albert Schweitzer.


“El triunfo no está en vencer siempre,  sino en nunca desanimarse”.

Napoleón Bonaparte


“Un hombre con ideas es fuerte,  pero un hombre con ideales es invencible”.


Anónimo


“El trabajo del verdadero líder no es mandar,  es saber servir y dirigir a los demás con propósito y amor”.




EL LENGUAJE DE LAS EMOCIONES
La vida emocional repercute en el sistema inmunológico por lo que estar sanos depende,  en parte de tener un espíritu optimista. Las emociones constituyen una de las facetas del ser humano más desconcertantes. Conocer qué son y como funcionan es el primer paso para alcanzar el autocontrol. Hay centenares de emociones,  siendo las principales la ira,  la tristeza,  la alegría,  el miedo,  el amor,  la sorpresa,  la aversión y la vergüenza.  Cada una de ellas se experimenta con múltiples matices y además en ocasiones se combinan varias para crear nuevas modalidades.  Toda emoción supone reacciones físicas encadenadas que,  si bien en un primer momento son normales y hasta necesarias,  cuando se prologan o tienen lugar de forma desproporcionada aumentan los niveles de toxicidad de nuestras células,  pudiendo llegar a desencadenar enfermedades orgánicas.


CADA EMOCION PREDISPONE AL CUERPO A UN TIPO DE RESPUESTA

La ira: aumenta el flujo sanguíneo hacia las manos,  el ritmo cardíaco y los niveles de aquellas hormonas que,  como la adrenalina,  generan la cantidad de energía necesaria para emprender acciones vigorosas.

La tristeza: tiene la finalidad de ayudarnos a asimilar una pérdida irreparable.  Conlleva la disminución de la energía y el entusiasmo con el que acometemos habitualmente las actividades vitales y sociales,  y un encierro que nos permite llorar la pérdida,  evaluar sus consecuencias y planificar cómo actuaremos cuando retome la energía.

La alegría: aumenta la actividad del centro cerebral encargado de inhibir los sentimientos negativos. Crece el caudal de energía disponible y el organismo experimenta entusiasmo ante cualquier tarea.

El miedo: hace que se retire la sangre del rostro y de otras zonas del cuerpo para llevarla hasta la musculatura de las piernas. De esta forma contamos con el aporte de oxígeno necesario para emprender una posible huida. Al mismo tiempo,  el cuerpo se paraliza durante fracciones de segundo que el cuerpo pensante emplea para calibrar la respuesta más adecuada,  por ejemplo,  esconderse. Las conexiones nerviosas de los centros emocionales del cerebro desencadenan ritmo cardíaco y la presión arterial.

El amor y la ternura: activan el sistema nervioso parasimpático,  que es el opuesto fisiológico de las respuestas “huida” o “lucha”,  propias del miedo o la ira. La reacción parasimpática está ligada a la respuesta relajación. Conlleva un estado de calma y satisfacción que favorece la convivencia.

La sorpresa: Produce un arqueo de las cejas que aumenta nuestro campo visual,  favoreciendo la entrada de luz en la retina. De está forma obtenemos información adicional sobre el acontecimiento inesperado.

La aversión: Produce una expresión facial universal: ladeo del labio superior y fruncimiento de la nariz. Son gestos básicos necesarios para expulsar de la boca algo de sabor desagradable o evitar un olor molesto,  y que se utiliza también metafóricamente para expresar desaprobación.

Mayte Santos

LA BELLEZA
Hay tres tipos de belleza. Con un ejemplo te quedarán más claras.
Era el mes de mayo. Soplaba aún un viento fresco,  pero la primavera había llegado; así lo proclamaban,  las plantas,  los árboles,  el perfume de las flores y el gorfeo alegre de los pájaros. Entré en una inmensa catedral gótica,  con sus rosetones maravillosos,  con sus arcos de medio punto. De repente sueña el órgano del Mesías de Haendel y sus potentes armonías se difunden por las anchas y altas naves.  Quedé extasiado.  En las naves laterales colgaban pinturas de Rafael y Miguel Ángel,  que me transportaban con su encanto.  En esto,  a diez metros delante de mí madre tenía entre sus brazos a su hijo, a quien cada diez segundos le daba un profundo beso en la carita.  Me acerco al altar.  Comenzó la misa. Ya las primeras bancas estaban ocupadas. Me quedé en un costado de pie. Al rato llegó una pobre anciana,  apoyada en un bastón. No había asiento. En esto un señor de unos cuarenta años se levanta y cede su asiento a la ancianita. Escucho atento el sermón del sacerdote y todo era claro,  estructurado y brillante.  Termina la misa y salgo a la calle.  Todo olía a primavera. Y todavía rondaba en mi mente una pregunta: ¿qué es la belleza?  Pero hoy me sentí enriquecido.

Ahora ya podemos definir los tipos de belleza.
a 

La belleza Natural:
Es la belleza que se encuentra en las cosas de la naturaleza. Un paisaje,  el vuelo de un pájaro,   unas cataratas,  unas montañas,  el mar,  unas nubes,  etc. Su fuerza radica encontrar por los ojos,  en ser rotundo a la hora de mostrarse. Esta belleza natural es fuente de agrado y complacencia para los sentidos exteriores.  Va de fuera para adentro.  Me enriquece. Me ennoblece.


  La belleza Artísticaes decir,  la plasmada en el arte:
Es la belleza de un hermoso cuadro,  un edificio,  una escultura,  una pintura,  un discurso.  El Renacimiento se encargó de transmitirnos un nuevo estilo de belleza basado en la armonía y el orden,  canon que cambiará en los siglos XVII (Barroco) y XVIII (Ilustración y Neoclasicismo). Esta belleza artística quedara reflejada en las artes plásticas (arquitectura,  escultura y pintura)  y en las artes del movimiento (música,  coreografía y poesía).  También es una belleza que va de afuera para adentro.  Nos exalta.  Nos enriquece y ennoblece.


La belleza moral o interior:
 Es el orden,  el equilibrio, la bondad interior de la persona.  Es el conjunto de unidad,  verdad,  bondad,  espiritualidad en armonía,  orden,  proporción… que cada uno de nosotros tiene en su interior. Es la armonía entre las acciones del hombre y el ideal de su vida (idea que decide su vocación y su misión en la misma). Es la coherencia entre la conducta del hombre y la meta o ideal  que persigue. Albert Einstein dijo: “La belleza reside en el corazón que la contempla”. Esta es la belleza en la que nos detendremos.  Es la belleza que uno tiene dentro como fuente para saciar la sed propia y la de los demás. Llega a ser fuente de alegría constante,  de gozo consolador,  de encanto arrebatador. Genera amor y alegría renovada en quien la contempla y se beneficia de ella,  en el trato con esa persona.  Esta belleza interior se exterioriza en resplandores de bondad,  veracidad,  honestidad,  coherencia,  simplicidad,  encanto,  armonía,  equilibrio.  Por eso,  una persona será bella interiormente en la medida en que viva y se alimenta de las otras cualidades del ser: unidad,  verdad,  bondad.
BELLEZA NATURA
Paisajes, Cascadas

Belleza Natural

Belleza natural
 Foto de archivo - 356245

BELLEZA ARTÍSTICA