martes, 2 de abril de 2013


LA BELLEZA
Hay tres tipos de belleza. Con un ejemplo te quedarán más claras.
Era el mes de mayo. Soplaba aún un viento fresco,  pero la primavera había llegado; así lo proclamaban,  las plantas,  los árboles,  el perfume de las flores y el gorfeo alegre de los pájaros. Entré en una inmensa catedral gótica,  con sus rosetones maravillosos,  con sus arcos de medio punto. De repente sueña el órgano del Mesías de Haendel y sus potentes armonías se difunden por las anchas y altas naves.  Quedé extasiado.  En las naves laterales colgaban pinturas de Rafael y Miguel Ángel,  que me transportaban con su encanto.  En esto,  a diez metros delante de mí madre tenía entre sus brazos a su hijo, a quien cada diez segundos le daba un profundo beso en la carita.  Me acerco al altar.  Comenzó la misa. Ya las primeras bancas estaban ocupadas. Me quedé en un costado de pie. Al rato llegó una pobre anciana,  apoyada en un bastón. No había asiento. En esto un señor de unos cuarenta años se levanta y cede su asiento a la ancianita. Escucho atento el sermón del sacerdote y todo era claro,  estructurado y brillante.  Termina la misa y salgo a la calle.  Todo olía a primavera. Y todavía rondaba en mi mente una pregunta: ¿qué es la belleza?  Pero hoy me sentí enriquecido.

Ahora ya podemos definir los tipos de belleza.
a 

La belleza Natural:
Es la belleza que se encuentra en las cosas de la naturaleza. Un paisaje,  el vuelo de un pájaro,   unas cataratas,  unas montañas,  el mar,  unas nubes,  etc. Su fuerza radica encontrar por los ojos,  en ser rotundo a la hora de mostrarse. Esta belleza natural es fuente de agrado y complacencia para los sentidos exteriores.  Va de fuera para adentro.  Me enriquece. Me ennoblece.


  La belleza Artísticaes decir,  la plasmada en el arte:
Es la belleza de un hermoso cuadro,  un edificio,  una escultura,  una pintura,  un discurso.  El Renacimiento se encargó de transmitirnos un nuevo estilo de belleza basado en la armonía y el orden,  canon que cambiará en los siglos XVII (Barroco) y XVIII (Ilustración y Neoclasicismo). Esta belleza artística quedara reflejada en las artes plásticas (arquitectura,  escultura y pintura)  y en las artes del movimiento (música,  coreografía y poesía).  También es una belleza que va de afuera para adentro.  Nos exalta.  Nos enriquece y ennoblece.


La belleza moral o interior:
 Es el orden,  el equilibrio, la bondad interior de la persona.  Es el conjunto de unidad,  verdad,  bondad,  espiritualidad en armonía,  orden,  proporción… que cada uno de nosotros tiene en su interior. Es la armonía entre las acciones del hombre y el ideal de su vida (idea que decide su vocación y su misión en la misma). Es la coherencia entre la conducta del hombre y la meta o ideal  que persigue. Albert Einstein dijo: “La belleza reside en el corazón que la contempla”. Esta es la belleza en la que nos detendremos.  Es la belleza que uno tiene dentro como fuente para saciar la sed propia y la de los demás. Llega a ser fuente de alegría constante,  de gozo consolador,  de encanto arrebatador. Genera amor y alegría renovada en quien la contempla y se beneficia de ella,  en el trato con esa persona.  Esta belleza interior se exterioriza en resplandores de bondad,  veracidad,  honestidad,  coherencia,  simplicidad,  encanto,  armonía,  equilibrio.  Por eso,  una persona será bella interiormente en la medida en que viva y se alimenta de las otras cualidades del ser: unidad,  verdad,  bondad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario