LA BELLEZA
Hay tres tipos de
belleza. Con un ejemplo te quedarán más claras.
Era el mes de mayo.
Soplaba aún un viento fresco, pero la
primavera había llegado; así lo proclamaban,
las plantas, los árboles, el perfume de las flores y el gorfeo alegre
de los pájaros. Entré en una inmensa catedral gótica, con sus rosetones maravillosos, con sus arcos de medio punto. De repente
sueña el órgano del Mesías de Haendel y sus potentes armonías se difunden por
las anchas y altas naves. Quedé extasiado. En las naves laterales colgaban pinturas de
Rafael y Miguel Ángel, que me
transportaban con su encanto. En
esto, a diez metros delante de mí madre
tenía entre sus brazos a su hijo, a quien cada diez segundos le daba un
profundo beso en la carita. Me acerco al
altar. Comenzó la misa. Ya las primeras
bancas estaban ocupadas. Me quedé en un costado de pie. Al rato llegó una pobre
anciana, apoyada en un bastón. No había
asiento. En esto un señor de unos cuarenta años se levanta y cede su asiento a
la ancianita. Escucho atento el sermón del sacerdote y todo era claro, estructurado y brillante. Termina la misa y salgo a la calle. Todo olía a primavera. Y todavía rondaba en
mi mente una pregunta: ¿qué es la belleza?
Pero hoy me sentí enriquecido.
Ahora
ya podemos definir los tipos de belleza.
a
La belleza Natural:
Es la belleza que se encuentra en las cosas de la
naturaleza. Un paisaje, el vuelo de un
pájaro, unas cataratas, unas montañas, el mar,
unas nubes, etc. Su fuerza radica
encontrar por los ojos, en ser rotundo a
la hora de mostrarse. Esta belleza natural es fuente de agrado y complacencia
para los sentidos exteriores. Va de
fuera para adentro. Me enriquece. Me
ennoblece.
La belleza Artística, es decir, la
plasmada en el arte:
Es la belleza de un hermoso cuadro, un edificio,
una escultura, una pintura, un discurso.
El Renacimiento se encargó de transmitirnos un nuevo estilo de belleza
basado en la armonía y el orden, canon
que cambiará en los siglos XVII (Barroco) y XVIII (Ilustración y
Neoclasicismo). Esta belleza artística quedara reflejada en las artes plásticas
(arquitectura, escultura y pintura) y en las artes del movimiento (música, coreografía y poesía). También es una belleza que va de afuera para
adentro. Nos exalta. Nos enriquece y ennoblece.
La belleza moral o interior:
Es el orden, el equilibrio, la bondad interior de la
persona. Es el conjunto de unidad, verdad,
bondad, espiritualidad en
armonía, orden, proporción… que cada uno de nosotros tiene en
su interior. Es la armonía entre las acciones del hombre y el ideal de su vida
(idea que decide su vocación y su misión en la misma). Es la coherencia entre
la conducta del hombre y la meta o ideal
que persigue. Albert Einstein dijo: “La belleza reside en el corazón que
la contempla”. Esta es la belleza en la que nos detendremos. Es la belleza que uno tiene dentro como
fuente para saciar la sed propia y la de los demás. Llega a ser fuente de
alegría constante, de gozo consolador, de encanto arrebatador. Genera amor y alegría
renovada en quien la contempla y se beneficia de ella, en el trato con esa persona. Esta belleza interior se exterioriza en
resplandores de bondad, veracidad, honestidad,
coherencia, simplicidad, encanto,
armonía, equilibrio. Por eso,
una persona será bella interiormente en la medida en que viva y se
alimenta de las otras cualidades del ser: unidad, verdad,
bondad.
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